El amor

amorelEl amor vendó los ojos
y ensordeció los oídos
y borró,
celosamente,
las razones, los motivos,
reiterando
su presencia
de arbitrario, bondadoso
y primitivo.

No hubo intento
y, digamos,
pretextemos,
que un roce fue la chispa
del incendio de cariño.

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