Laguna de Abaeté

Irasema era la diosa de la laguna que ahora lleva el nombre de su amante, Abaeté.  Irasema se enamoró de Abaeté,  un pescador mortal.  Lo amó con fuerza inmortal, escandalosamente, cada vez que el pescador se internaba en la laguna en su búsqueda o cuando ella entraba a la playa convertida en brisa.   Sus pieles al juntarse tenían la tersura de los peces más finos.

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