Gimnasta

Me estiro
para alcanzar la nube
que explotó
y trajo con la lluvia
tu recuerdo.

A mitad de la tarde…
un poquito me estiro…
como gata, serpiente,
como lora, coneja,
o vertebrada alondra
que gime y traquetea.

Y vuelvo agradecida
al escritorio,
a la compu, al sillón,
que me dictan la forma
de buscarle acomodo
al trabajo pendiente,
y al recuerdo de vos.