Maritza: una historia de fortaleza

mujer4Voy a escribir de mi amiga, Maritza, como si fuera un cuento.

Don Pedro  nació y murió en Tegucigalpa.  Fue un intelectual de alcurnia y había ejercido varios cargos diplomáticos y políticos dentro y fuera de Honduras.   Sin embargo este cuento lo encontró acabado, viejo, sin dinero, solo y enfermo.   Su antigua esposa vivía en Chile y sus dos hijos, diplomáticos como él, estaban lejos.    Se había comido, en sus buenos años, no solamente tres herencias, sino los suculentos estipendios derivados de sus funciones públicas.  Había sido mujeriego y seguramente por eso se quedó solo, decía  la gente.  Era el tipo de hombre que empezaba seduciendo a la madre y terminaba con la hija,  se involucraba con secretarias o administrativas mal puestas, casadas y solteras, con las esposas de sus amigos, con las amigas de sus amantes, en fin, era débil para el amor, un seductor implacable.   Maritza lo sabía porque todo Tegucigalpa lo sabía.

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