La vida

La vida me sale al paso.
Su memoria milenaria me recuerda
que es erguida
que se recibe al mañana.

Me llama desde un rincón
de la sala de mi casa
que, conmovido, platica
con la tela de la araña.

Además, me tiene atada
a la luz, al beso, al eco
de la fiesta que acostumbra
ofrecer el firmamento.

La vida me lleva al agua
de la noche que en silencio
entre tus brazos apaga
llamaradas de buen fuego.

Y cuando me hace minúscula
partícula de la arena
por la playa yo disfruto
de acompañar a la anémona.

La vida me vuelve loca.
¡Y yo enloquezco, enloquezco!

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