La niña, el héroe y el perrito

comiendoLa niña de mirada curiosa recibió un perrito de batería que le mandó su tía-abuela Car.   Al ser accionado, el perrito volteretea  en el suelo, rodando varias veces en 360 grados mientras mueve su cola y dibuja vórtices inaprensibles en el espacio que va ocupando.   A la niña todavía le asusta,  no sabe que es la representación de un travieso terrier  contento de vivir.  Podría también  ser la reencarnación del espíritu de Flush, aunque éste haya sido un spnail de orejas colgantes, jugando en los alrededores de la perrito111casita de campo donde vivía en Londres, con su querida ama miss Mitford, allá por mil ochocientos y tantos, en el cuento de Virginia Woolf. (España, Salvat, 1971).

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La charitín

charitin4La Paz Centro es un pueblo plano y pobre a la mitad de mi destino, que con la ebullición de mis recuerdos en ese calor, no tiene más de los 132 kilómetros que dista Managua de Chinandega.

Puedo decir pocas cosas de La Paz Centro porque en realidad, aunque he pasado un montón de veces, no me he detenido a observar.  Encontraba algo extraño que me inhibía mirar con detenimiento.  No sé si era una cierta sensación de calor con suciedad, más algunos hombres y mujeres andrajosos deambulando sin que yo entendiera, o ese ser pueblo sin pudores, junto al camino, manoseado por todos los que van y los que vienen.

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