Los que escucharon a Amadita / poema de Karen Martínez Rocha




La oíamos recitar a Neruda,
mientras el aroma del pan se colaba
por la casa desde el horno.

En una esquina de la sala,
los ovillos esperaban convertirse en un suéter,
y esa magia sería entre sus dedos.

La lluvia bajaba por las tejas
y el patio olía a tierra mojada
y entonces aparecían lienzos de colores.

...Y estaba, en ese improvisado
festival artístico:
La muchacha con el corazón roto.
La vecina que buscaba una receta.
Quien necesitaba aprender a tejer.
Algún jóven en busca de un episodio
de la historia mundial.
O alguien que simplemente quería estar ahí.

Nadie salió de aquella casa con las manos vacías.
Lo que ella tocaba, alimentaba cuerpo y alma.

Y algo cambió para siempre
en quienes escucharon a Amadita.

Acurrucada

La rana de cristal vive en los bosques húmedos y ríos que rodean la cuenca del lago de Nicaragua, ya adulta puede medir entre 2 y 3 cm y, si tiene suerte, vive hasta 14 años.
Soy rana de cristal,
descanso sobre un clorofílico sofá
de mi casita arbórea.
Y acurrucada me sumerjo en el sueño
como a un conocido arroyo
de agua clara.

Me gusta que mis párpados
se caigan poco a poco
y cubran las bolitas
de mis ojos saltones.

Anciana y remolona
me recojo sobre mis cuatro patas
y apenas me parezco a un huevo apoltronado
o a una gota de agua somnolienta.

Una roja hoja
del almendro de mayo en la montaña
acaricia mi piel ruda
y me tapa…
y entonces duermo y sueño….

La libélula azul
se posó en mi nariz
y me despierta.
Sabe que no me la comeré
porque ve mi corazoncito rojo
palpitando,
sigue su vuelo entonces,
inquieto, en el remanso,
piensa que es su estanque
y la dejo equivocarse un poco...

Hoy quiero estar aquí,
en este punto del dosel del almendro
que me regala
una vista magnífica
al follaje.

Siento el cálido vapor
que el sol hace brotar desde la charca
y pienso que estoy vieja,
con dos moscas al día a mí me basta,
no brinco demasiado,
pero vivo sorpresas
que junto a la libélula me encuentro
en esos patrullajes que todavía hacemos
sobre las aguas mansas.