Lo adecuado


El dolor,
ese amigo tan querido
y tan franco,
hoy se encuentra lejano,
hace rato no nos comunicamos.
Puede ser que esté serio
con nosotros,
pero así sucedió:
sin ofensas
y sin dejar de amarlo,
quedó la puerta abierta
y se nos fue marchando.

Sé que nos recordamos;
todo ha sido lo justo,
apenas,
lo adecuado.

Hay un dolor


No sé que es lo que duele.

Parecieran los pies, 
si acaso las pestañas, 
el ombligo, 
o talvés el desorden de mi pelo, 
la ropa que me viste, 
la forma en que camino,
mis pulgares,
la cintura,
el aroma al que huelo.

Hay un dolor que empieza con la vida, 
parecido a un cosmos apretado 
buscando una salida.