Insomnio

Trastornos del sueño - Nepsa Rehabilitación NeurológicaEn esa fase de la vigilia al sueño, cuando no puedo dormir porque una idea obstinada ocupa mi conciencia, empiezo a contar GRACIAS como se cuentan cabras.  GRACIAS una, GRACIAS dos, GRACIASy llego hasta GRACIAS 10 para repetir el ciclo las veces que fuesen necesarias.  Ellas aparecen así, en mayúsculas, saltando como caprinas rítmicas y ordenadas.  Me sucede, a veces, que a medida que me sumerjo en el descanso y aún con algo de percepción, me entero que las GRACIAS fueron tomando forma, poco a poco, de fragmentos de arcoíris y mi mente se adapta a veces juguetona, a veces anhelante, y automáticamente va uniendo, uno a uno, los pedazos coloridos ocupándose fluidamente en formar un arcoíris completo que empieza por el Polo Norte hasta llegar al Polo Sur a través del Meridiano de Greenwich.  Me sosiega ese abrazo holográmico a mi planeta tierra. Cuando tengo suerte me duermo antes de llegar al paralelo 0 y el piloto automático de mi conciencia se rinde….y mi cuerpo descansa en las almohadas de sí mismo.   Otras veces comienzo a unir mis pedazos de arcoíris por la parte de Groenlandia en el norte y me quedo atravesada en la parte superior de América del Sur.   Intentaré hoy pasar con mi arcoíris sólo océanos e iré surfeando olas y olas y olas…. no me gusta combinar continentes con mares para dormirme.  Me puedo enredar y esto reactivaría mi vigilia.

Tensión y felicidad

mujer durmiendo2Hace calor, qué  tiempo loco, dijo y guardó su edredón de frío, el grueso decorado con pequeñas flores de jazmín.  El fuerte sol de ese día le hizo suponer que calentaría la noche pero el calorcito no alcanzó hasta la hora de ir a dormirse y tuvo que volver a sacar su edredón de frío, el grueso decorado con pequeñas flores de jazmín.

El viento también está loco. Se imaginaba los vientos alisios como una manada de lobos y el que ella sentía enfriar su casa era uno, inmenso, que exhalaba ráfagas húmedas, por eso se refería en singular al viento, este viento que enloqueció en el mar desde antes de llegar. Oía su silbar ir y venir a la zumba marumba estremeciendo al limonero y haciendo cimbrar  el techo de su casa.

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