El niño especial de la ruta Moravia

en el bus de la mañana
sentado detrás mío
un niño con síndrome de down
gritaba !parada!
con su voz explayada
como baba que untaba en nosotros,
los pasajeros de la ruta
moravia

a su lado
una mujer reprendía:
¡ya,
cállese,
el chófer sabe,
falta mucho!

su tono era violento

el niño seguía
gritándonos ¡parada!
con su baba

todos volvían a verlo,
azorada la mujer presionaba
y a cada presión suya
venía otra ¡parada!
más inocente y brava

la parada no llegaba

no me volví para verlos,
así evitaba la congoja
de una mirada más a la señora
mientras contenía
esas ganas insólitas
de abrazar aquel niño
unir a su voz la mía
y hacer un coro de la ruta moravia
que sólo repitiera
¡parada, parada, parada!,
las veces que él quisiera
hasta que el bus parara

Pronóstico doméstico en la era de Trump

Habrá gritos y ofensas                      
ridículos y ocres,
que serán los vampiros
de cualquier esbozo
de afecto o de cariño;
y el posible momento compasivo
se tornará caos, desolación, vacío.

Y entre las paredes de sus casas,
varones mujeriegos gritones,
eternos niños grandes autocomplacidos,
afirmarán su inflado ego
con el viejo artilugio de dar miedo.

¡Así estamos
en la era de Trump!
¡Y es mejor, por lo pronto,
cuidar bien el pellejo!