La tercera palabra

Escribí fuera de la compucita por primera vez en mucho tiempo.  Palabras a la zumba marumba.   ¡Fue ocasión para estrenar una pequeña libreta que hace meses me regalara mi hijo!   Comencé sin saber cuándo y por qué debía terminar, lo que hice hasta que la pequeña página de la pequeña libreta estuvo llena o casi.  Desde mis dedos hasta el papel, treinta y nueve palabras se hicieron compañía separadas de comas sin permitirme, ninguna, quedarme en asociaciones lógicas o, quizá, queridas. ¡Qué locura! ¡En qué dispersión me encuentro!

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Cafetera

Retuvo el calor y el olor
del café,
por muchos años.

Blanca. Erguida. Vieja.
-Quiero ser como ella-

Se fue en el camión
de reciclaje de la municipalidad
y no le dije adiós,
porque no puedo con las despedidas.

 

Cautiva de la ausencia de su estilo,
sé que las cosas, todas, están vivas,
porque esta cafetera me insuflaba
justo el vigor que yo necesitaba.