Cuento de Navidad

abuelasolaHabía una vez Miriam. El primero de diciembre de ese año afortunado en amistad y desventurado en malas noticias del mundo, la Escribiente le hizo un regalo.   Ya que apenas empezaba la época de Navidad, le pidió que lo abriera más adelante, por ahí del 15 le dijo, sin sospechar la turbación que desataría en ella semejante recomendación.

El empaque de aquel presente era color verde tierno estampado con guirnaldas de hojas de pino y flamingos rosados.  No era claro qué hacían estos pájaros en un papel navideño.   Quizá eran migrantes, como un día lo fue Miriam.   Viajaron mucho, desde el pensamiento de la Escribiente hasta adornar el obsequio, porque la verdad es que estaban vinculados con aquella ciudad de La Florida donde un día del siglo pasado Miriam aterrizara.   De ese tiempo habían historias. Eran relatos de desarraigo, trabajo duro, abandono, aprendizajes contra reloj, amores rotos, casas de ricos, pisos limpiándose… historias de grandezas y debilidades… humanas.

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