Cafetera

Retuvo el calor y el olor
del café,
por muchos años.

Blanca. Erguida. Vieja.
-Quiero ser como ella-

Se fue en el camión
de reciclaje de la municipalidad
y no le dije adiós,
porque no puedo con las despedidas.

 

Cautiva de la ausencia de su estilo,
sé que las cosas, todas, están vivas,
porque esta cafetera me insuflaba
justo el vigor que yo necesitaba.

Alquimia de la lectura

Me empapo de palabras
necesarias como las sillas
y santas como esas nubes
que transitan por mi vida.
 
Y pronto la lectura
se me torna ventana
por la que el mundo entero
entra por la mañana
a dejar su infortunio
reposar en mi almohada.
 
Ya la ventana es puerta,
puerta en pampas,
iglesita y campana
que vibra con el viento
que distrae al silencio.
¡Y las letras del libro
se me tornan sagradas!