Acerca de la cualquiera

Poeta y bibliotecaria y, con frecuencia, viceversa

Mosquitos felices

Erase un domingo de luz
y mosquitos felices.
Los de la fruta rondaban las manzanas
y otros hacían bulla alrededor de la trenza de cebollas
y restos de lechuga en la cocina.

Artistas consagrados de la vida bailaban los mosquitos
en espectacular coreografía,
bastante lejos de las telas de araña,
del tarro verde del insecticida,
del estridente plaf de unas manos homínidas
y del chirrear de eléctricas raquetas asesinas.

Moscas, moscos, mosquitas y mosquitos
disponían sus almitas traviesas
a vivir su eternidad de un día.
Un poquito soñaban y otro poco reían, así eran sus vidas.

Conectados, activos, familiares, risueños.
Realizaban sus orgías esperando a Anaí, una niñita amiga que al llegar les decía:
“Hola mosquitos, ¿quieren un besito?. 
¡Ya llegó la princesa de sus sueños a agradecerles tanta algarabía!.”

Alegría

Feliz como la casa,
la mesa y los tomates
recibí con honor
a la alegría.

Y le dí el aposento de mis ojos,
los frutos buenos de la vida
en mis hijos,
y sonrisas
sonrisas
más sonrisas
(primavera que suelta
sólo amores y flores).

Golondrina discreta,
laboriosa hormiguita,
hermosa amiga amable,
presencia cautelosa
con pies de balletista
y un amor infinito.

Tendió mi cama limpia,
puso pausa en mis ritmos,
me regaló una risa,
el baile inusitado
que comparto,
las calles que al perderme
descubro,
y esta piel extendida por el mundo
que me luce y que es mía.