Aunque nada perdure

JoseAdiakAhora que, como decía mi madre, no hay santo en quién persignarse, Aunque nada perdure nos novela la vida de Edith Gron (1917-1990), escultora, extranjera y, al mismo tiempo, entrañable nica hasta el final de sus días.

Dar rostro y figura a Andrés Castro (1856)  la lleva a desafíos y encuentros personales a través de los cuales se desliza con intensidad su propia vida en una Managua políticamente caótica como casi siempre.   Y el  valiente campesino, habiendo derribado al filibustero lanzándole una enorme piedra, quedó inmortalizado en otra piedra aún más grande: la tallada por Edith 150 años después de la Batalla de San Jacinto.   Es la estatua que se yergue a la entrada de la Hacienda San Jacinto y que figura en los textos escolares nicaragüenses.  Ambas acciones son épicas.

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Memorias de la luna oscura

P-1501_Memorias 25-03-2021_NEW.inddSomos personas erguidas no sólo porque tenemos columna vertebral,  sino también por cuentos que, desde los albores de la civilización, se constituyeron en pivotes interiores que orientan y dan significado a nuestro actuar.  Hechas de cuentos y de huesos, somos huesos y somos cuentos.

Ana Lucía Fonseca en sus Memorias de la luna oscura (Editorial UCR, 2021) nos lo recuerda escribiendo historias que recrean algunos de estos cuentos.

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