Un anillo
un lunar y una pulsera
en mi diestra prodigiosa
por cinco dedos que ríen
y que trabajan y duelen
con historias fantasiosas.
Toco al tiempo
que se posa
en azul y mariposa,
la aguja de mi reloj
descansa sobre el momento
en que el índice decide
señalar al firmamento.
Es lo eterno lo que cuenta
cuando la rosa despierta
o me ven tus ojos buenos,
porque en el tiempo me pierdo
y si perdida me encuentro
busco al mundo entre las cosas
que puedan rozar mis dedos
y sin quererlo acaricio,
calladita, lo que puedo.
El tiempo que se posa
Responder
