Escrito en 2010 luego de visitar Salvador Bahía
en gira de trabajo.

una sale de casa
desprovista de mundo
con unos cuantos trapos
y el corazón doblado
en la mochila
una va limpiecita
por si acaso se topa
el suelo idealizado
en paisaje lejano
mis pupilas,
pasajeras silentes,
burlan a migración
y buscan retozar en una nube
saltando en la ventana del avión
¡y el alma,
mi tercer ojo abierto,
se pasea campante
por el cuerpo!
itinerario y todo
el destino es incierto,
porque la aldea
que llevamos dentro
se nos vuelve binóculos
para observar la vida
en movimiento…
si hay que contar la historia,
con la frase que diga
que el mundo es bien enorme
basta y sobra
y no porque lo sea
(aunque también)
sino porque lo ví
con los ojos
empapados del mar
que alcancé a saludar