Extravío navideño

Mi corazón enloqueció.
Su arrítmico latir
llama urgente a la flor,
la luz, la lagartija.

Yo ya no sé qué quiere
o  a dónde se dirige.
Ciertamente no es
hacia las navidades
de neones, ofertas,
santiclós,  merry christmas.

Ya no tiene remedio.
¡Es mejor que se expanda
hasta que toque fondo
en su propio delirio!.

Amable guarida

El sol me da su luz esta mañana
y se mete en la casa donde vivo.

Un viento suave da aliento a la taza con café servido
y a la almohada, amante enamorada,
que esperará por mí todo este día;
también al jazmincillo y a la verdolaga,
a la lupe frondosa
y al discreto tejido de la vida que fluye por la menta y la poesía.

El patiecito con hamaca y flores
celebra la visita de familias de hormigas,
y un colibrí agitado deja caer un beso tornasol en su vuelo furtivo.

Se le saltan los ojos,
de querer verlo todo, a la araña cercana,
más si deja de hilar….¡sus congéneres se lo reclamarán!

Las bocas-flores del aguamarina
hace rato que cantan sus propias melodías
mientras la hiedra bulle vida y brilla verde
en mi guarida.