en el bus de la mañana
sentado detrás mío
un niño con síndrome de down
gritaba !parada!
con su voz explayada
como baba que untaba en nosotros,
los pasajeros de la ruta
moravia
a su lado
una mujer reprendía:
¡ya,
cállese,
el chófer sabe,
falta mucho!
su tono era violento
el niño seguía
gritándonos ¡parada!
con su baba
todos volvían a verlo,
azorada la mujer presionaba
y a cada presión suya
venía otra ¡parada!
más inocente y brava
la parada no llegaba
no me volví para verlos,
así evitaba la congoja
de una mirada más a la señora
mientras contenía
esas ganas insólitas
de abrazar aquel niño
unir a su voz la mía
y hacer un coro de la ruta moravia
que sólo repitiera
¡parada, parada, parada!,
las veces que él quisiera
hasta que el bus parara
El niño especial de la ruta Moravia
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