Escrito el 25 de junio del 2003, 12 p.m. Transcripción: miércoles 21 de octubre de 2020. #YoMeQuedoEnCasa
San Vito de Java es más conocido como San Vito de Coto Brus.
Salimos en el rocky a las 4:40 de la madrugada desde Los Jaúles. Oscuro a esa hora. Seguí el consejo de Deyanira de demorar la partida calculando que hubiera más luz del día al tomar la carretera interamericana que tiene fama de peligrosa por la constante neblina, el tránsito pesado y el paso por el Cerro de la Muerte. Es la primera vez que conducía por esa ruta. Iba vulnerable. Siempre es así. Luis da aplomo y más vulnerabilidad porque va mal de su barriga. Tengo demasiada conciencia de su vida.
Sobre mi paisaje, ese escenario que veía al abrir los ojos, caminar por las calles, o buscar en el horizonte sus volcanes, siempre dije que era mi patria. Una patria sentida desde mi cuerpo, un montón de vida que me pertenecía y que se expresaba en formas, movimientos y sentimientos. También me ha pertenecido mi mamá, mi papá, mis hermanos y mis hermanas. Un día de 1978 empecé a decir mi hijo y, muy pronto después de ese momento, mis hijos. Estas son mis pertenencias, ahí estoy matriculada, esto ha sido todo, esto es todo. Soy ese cuerpo, ese suelo, esa gente. Son los mis que he pronunciado con propiedad.