Nada explica lo vivido

.

¿Quién sedujo?
El amor vendó los ojos,
ensordeció los oídos
y borró, celosamente,
las razones, los motivos,
reiterando su presencia
de arbitrario y primitivo.

No hubo intento,
sólo un baile
y digamos, pretextemos,
que un roce fue la chispa
del incendio de cariño.

Nada explica lo vivido
y la noche fue testigo
que la vida se hizo bruja
al juntar a dos mendigos,
vulnerables inocentes,
marionetas venturosas
de un amor en torbellino.

Fueron padres,
fueron madres,
fueron hijos,
fueron ángeles,
concreción de sus quimeras,
pobrecitos inmortales,
invencibles conquistados,
¡fueron niños!

Como un cuento
fue tan cierto
no obstante, 
¡aún no ha sido posible
que se explique lo vivido!