A Chinandega, que se hizo mi ciudad ya para siempre
Conozco la intemperie de tu tristeza pobre, el llanto de tus niños, la basura, y el rubor encendido de los grandes malinches que custodian tu entrada es vergüenza de flores que anuncian muchas vainas.
Conozco la intemperie
de tu tristeza pobre,
el llanto de tus niños,
la basura,
y el rubor encendido
de los grandes malinches
que custodian tu entrada
es vergüenza de flores
que anuncian
muchas vainas.
Acicalada con cables,
mangueras y botones
es esta aspiradora
la que humilla a mi escoba.
Las arañas se asustan,
y los pelos del suelo
están todos de punta,
mientras que en la cocina
se organizó un mitin
de miguitas de pan en una esquina
De todos los rincones saltan mil corazones
mientras la aspiradora
amaneció dormida entre cartones