Escrito el 17 de noviembre de 2020, 12 p.m.
Luego de siete meses de pandemia, Delia y su marido regresaron a Condovac, como todos los años lo hacían entre octubre y noviembre. Salieron en la mañana del viernes 6 de noviembre.
Ella condujo su pequeño Suzuki Ignis desde su casa en San José hasta Playa Hermosa en Guanacaste. Serían cinco horas de camino y claro, esto era una hazaña porque, a esa altura de su vida, ya sabía bien que manejar le generaba un no se qué, estrés, inseguridad.
Salimos en el rocky a las 4:40 de la madrugada desde Los Jaúles. Oscuro a esa hora. Seguí el consejo de Deyanira de demorar la partida calculando que hubiera más luz del día al tomar la carretera interamericana que tiene fama de peligrosa por la constante neblina, el tránsito pesado y el paso por el Cerro de la Muerte. Es la primera vez que conducía por esa ruta. Iba vulnerable. Siempre es así. Luis da aplomo y más vulnerabilidad porque va mal de su barriga. Tengo demasiada conciencia de su vida.