Mordí
una galleta de avena,
sorbí
un trago de café,
pellizqué
un trocito de sol
pensando que vos sos
el dulcito, el amarguito, ese calor
que me busca y me busca
el corazón.
Momento
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Cuando hemos perdido un zapato y no podemos sostener el birrete, siempre asistimos a nuestro desfile de graduación con dignidad y glamour. Así lo hizo Anaí con el apoyo de su querida maestra, con quien comparte en este video (y por distintas razones) su frágil equilibrio corporal.