Un día de agosto y lluvia apareció en mi jardín. Feo como todo sapo, y grande. Es un feo bello, dije, aunque quería decir solamente ¡es bello! El sapo comenzó a habitar la casa sin aspavientos, como si fuera oriundo del pequeño patio. ¿De dónde vendría? Las opiniones divergían al respecto, pero eso no viene al cuento.
El sapo
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Silencio de mi casa,