En la muerte de la mamá de Deyanira y la mamá de Rocío Garro que sucedió en la misma semana del año no me acuerdo.
cuando se muere una viejita susurra el aire una canción distinta y la teatrera muerte desfila entre mil flores y entre tan tiernos cuentos, cafecito y rosquillas acepta compungida que bajó su autoestima
no hay gritos ni lamentos, la muerte está perdida, por esta vez la vida le ganó la partida
las viejitas imitan a la tarde y a poquitos se adueñan de la noche que usan como pizarra para sus largas vidas y un tintero de estrellas les convida a escribir a los nietos y bisnietos, y a pléyades de hijos y sobrinos sus más ricas recetas de cocina remedios para el alma y consejos a las buenas vecinas
las viejitas se van discretas y tranquilas, me dejan a sus hijas tan bellas, tan cercanas, tan amigas, que parecen estrellas en mi vida
Nada debo temer, me digo cuando temo, mucho ha pasado y he pasado por ello a veces, sin querer.
Estoy aquí porque la vida quiere inundar de luz nueva mi mirada, darme el alzar los pies, primero uno, para luego el otro, hasta formar mis pasos que, alegres o cansados, se arriesgan al camino que por fin develé tiene la forma de un signo de interrogación cerrado con su punto final ilimitado.