¡Y otra vez un libro clásico me rescata en estos días que, dentro de mí, se ha desatado un fin del mundo más que un fin de año! Y no sólo me salva. Alicia en el país de las maravillas me acompaña, me alivia desde un montón de sorpresas, de recreación, de soledad, de confrontación, de identidad, de sentido, de sinsentido, de consuelo, de ternura, de personajes de los que aún falta qué decir: el conejo blanco de ojos rosados, el Gato de Cheshire, el sombrerero, la reina de corazones, la oruga, la tortuga, las langostas, los erizos, los flamingos…
Alicia en el país de las maravillas
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