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Acerca de la cualquiera

Poeta y bibliotecaria y, con frecuencia, viceversa

Recuerdo olvido

Y quise recordar la yerbabuena.
¿Cómo era el entrevero
de su aroma
en el patio mojado
de la vieja casona?

Y aquella falda blanca…
Su caricia telar,
¿era más que un susurro de brisa al caminar?
Hay cosas que olvido
porque olvido,
y otras que olvidé
porque lo quise.

Algunas más,
creyendo recordarlas
estaban ya olvidadas,
y para otras, el olvido
fue sólo un subterfugio
porque estaban presentes,
recordadas.

¿Dónde la yerbabuena?
¿Cuándo mi falda blanca?

Si olvido, si recuerdo,
¿qué más da si es mi vida
implosionando entera
en recuerdo y olvido?

¿Qué más da si es seguro
que caricia y aroma
se quedaron conmigo?

El tiempo de las rosas rojas

Relato de los últimos días de mi mamá, escrito para mis hermanas y hermanos que se encontraban en Chinandega, Honduras, Miami y Bélgica ese mayo de 1990.
Para las angustias, para las tristezas, cuando nieva el tiempo sobre las cabezas y caen ilusiones, ese es el momento de las rosas rojas. (Rubén Darío).

Me estoy mejorando, me dijo con voz ronca.   Fue la última vez que la escuché.  No supe en ese momento que esa voz, dificultosa y gruesa, era mejor que el silencio que le sucedería.  Era un lunes 30 de abril del año en que había ganado las elecciones presidenciales doña Violeta Chamorro y el proyecto revolucionario entraba al principio del fin.  Para mí, su muerte era el fin. 

¿Estaba triste?    Mis sentimientos burbujeaban desde un cuenco interno que tenía la profundidad de la angustia de mi madre en su lucha por sobrevivir.  Por instantes amargos, su soledad.  Sentía brutalmente la irracionalidad de la muerte, de esa muerte, de su muerte.

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