
Si hay oquedades y arideces
en tu superficie, Luna,
y extraña contextura en tu interior,
tu imagen como plato de azogue
algunas veces,
para mí,
es todo lo que sos.
Por eso es que soy vos:
imagen de una vida
que da sombra,
superficie,
perfil,
insinuación de plenitud
y menguada presencia.
Y todos los misterios me dan forma.
En el pelo me explota
tu sideral silencio como soplo del tiempo
que amansa mis instintos de hembra
solitaria por la tierra
y me hace mujerastro
en una imagen plana
reflejada.
Había una vez Miriam. El primero de diciembre de ese año afortunado en amistad y desventurado en malas noticias del mundo, la Escribiente le hizo un regalo. Ya que apenas empezaba la época de Navidad, le pidió que lo abriera más adelante, por ahí del 15 le dijo, sin sospechar la turbación que desataría en ella semejante recomendación.