Conjuro por un niño

niñopobre¡Abracadabra
que tus ojos me ven
y mis labios te nombran,
abracadabra que el juguete es tuyo,
abracadabra que te quiero mucho
niño sucio y golpeado,
hediondo y potencial delincuente
para que otros se sientan
inocentes!

Hechicera de tu rancho de lata
abracadabra digo a la inmundicia,
y por tu ventana
bruja escobaun aroma de rosas
te involucra en ternuras:
mi sortilegio provoca flores
en donde hay basura.

Con mis dedos de bruja blanca y negra
toco predios
que estallan en escuelas
y risas de chiquillos
confiados que la vida es una suma
para ellos,
aunque aprendan la resta.

 

¡Abracadabra
que con mi poderosa
mirada de hechicera
hago confluir al mundo
a tu servicio
pequeño principito oculto
entre mugre y blasfemias!

niño y mamáAbracadabra que tu mama te mima,
abracadabra que tu mama te espera,
abracadabra niño que reniego,
y reniego,
que reniego hasta el último aliento
de la leche, la escuela,
el caramelo, el juego
y el beso
que te niegan.

¡Abracadabra
que con este conjuro
temblarán los infiernos!

Esta tierra que piso

Con la lluvia y la tarde
yo te amo, tierrita 
donde encuentro 
el lugar de mis pasos,
donde alcanza mi sombra,
mi origen de semilla,
mi destino de fruta,
mi vanidad de flor. 

Planeta querendón 
de mandarinas y lechugas
que en mi mesa
se vuelven alimento,
gracia y celebración.
Pelotita de mis andanzas
perdida en la iglesia del cosmos
como yo en esta ausencia, 
esta angustia, 
esta espera.


Y agitado palpitas 
empedrado y terroso,
vos en la Vía Láctea,
yo en este templo
agrietado de mi cuerpo 
y mi lágrima.

Recorro tus caminos 
repletos de semillas
y serpenteantes ríos
que provocan cosquillas 
en la planta de los pies.

Y en redondo ajetreo
me haces mujer-árbol de laurel, 
chilamate, jocote, nancite,
guayaba,
con alborotos de ardillas,
mitines de chocoyos,
nidos de macuá
y colmenas de abejas
entre mis ramas.