Antes que hablara el lago

Antes de abrir los ojos
entre magia uterina
soñé dos esmeraldas
de una mujer divina
y oí su tesitura
de cadencias
y rimas.

Era húmedo el eco
que venía del lago
a vulnerarme el alma
en sus cimientos.
Y primero que antes,
con formas de mujer
fuí sólo un ritmo
que cuando quise asirlo
fue sólo
movimiento.

Desde entonces la música
de todos los caminos
parece que me salva,
me convoca, me sana,
y que sólo ella ríe
sublevando al destino.

Reinas de la noche

Colgadas crisálidas
rosadas,
labios de besos
repartidos en sueños,
bocas apretadas
ya en el suelo
contando secretos
muy amenos.

Aguas de miles noches
conforman sus encajes,
y los ríos y vientos
tutean sus cinturas,
pero ellas juntas, sobrias,
sólo esperan la luna
para dar sus perfumes
una a una.
Colgaditos murciélagos rosados,
mañanitas de besos de más tarde,
y en el suelo
apretaditos labios
murmurando secretos a la hierba.

Las aguas de mil lluvias
rodean sus encajes,
los ríos y los vientos tutean
sus cinturas,
pero ellas juntas, solas,
esperan les devuelva la noche
esa altivez de reinas aromadas.