
Me diluyo en la luz entre un adiós de pájaros;
en un rito que ofician campanillas azules
y gladiolos dorados.
Adiós, dice la tarde,
y me lleva consigo, de la mano,
a esos cielos de enero,
de febrero y de marzo.

Me diluyo en la luz entre un adiós de pájaros;
en un rito que ofician campanillas azules
y gladiolos dorados.
Adiós, dice la tarde,
y me lleva consigo, de la mano,
a esos cielos de enero,
de febrero y de marzo.
“¿Pero somos un observador del universo por puro accidente o todo el universo es una evolución hacia un observador?” Ernesto Cardenal. Cántico Cósmico: Cantiga 12. 1989.
Todo viene de allá, más que de un cosmos, de un caos donde explota la belleza posible y también la imposible, donde viven las danzas y todos los silencios sin patrón cognoscible. Y el momento explosivo hizo nido en mis nervios sin recuerdo, ni historia, ni intención, ni destino.