Recuerdo olvido

Y quise recordar la yerbabuena.
¿Cómo era el entrevero
de su aroma
en el patio mojado
de la vieja casona?

Y aquella falda blanca…
Su caricia telar,
¿era más que un susurro de brisa al caminar?
Hay cosas que olvido
porque olvido,
y otras que olvidé
porque lo quise.

Algunas más,
creyendo recordarlas
estaban ya olvidadas,
y para otras, el olvido
fue sólo un subterfugio
porque estaban presentes,
recordadas.

¿Dónde la yerbabuena?
¿Cuándo mi falda blanca?

Si olvido, si recuerdo,
¿qué más da si es mi vida
implosionando entera
en recuerdo y olvido?

¿Qué más da si es seguro
que caricia y aroma
se quedaron conmigo?

Aviso no clasificado: ¡busco una casa!

Estas líneas, escritas el jueves 7 de noviembre de 1991, fueron un presagio de la casa de San Antonio de Coronado que compramos en octubre de 1996.

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https://youtu.be/kABmIWpnNzc?t=95

Mediana como mi ambición y estatura, busco una casa. Con tres dormitorios porque somos tres quienes la necesitamos, una cochera para el carro que nos acerca amistades y paisajes, un jardín con flores para que, como el Principito, cada uno pueda regar su flor preferida, un patio para mis hijos, una sala-comedor-cocina para gozarnos en trío o con amigos.

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