Al encuentro de las Tres Marías: Juana de Ibarbourou más allá del mito

¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. / Rosas, rosas, rosas en mis dedos crecen. / Mi amante besome las manos, y en ellas, / ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Mi gorda mamá recitaba esos versos hace casi 60 años en el escenario de aquella Casa de Tablas, mientras sus manos, lejos de florecer, se perdían en la profundidad de la pila donde se acumulaban los trastes sucios de cada día.  Ella alzaba su voz, diáfana.  Y un día sí y otro también, declamaba poemas y, entre ellos, éste.  Le ponía énfasis a las frases que encontraba más significativas que, en este poema, eran:  ¡Ah, pobre la gente que nunca comprende un milagro de éstos y que sólo entiende, / que no nacen rosas más que en los rosales / y que no hay más trigo que el de los trigales!.  Muy pequeña era yo y merodeaba por la pila de la cocina.  La escuchaba. Su voz me encantaba, me abrazaba. Tenía luz, color, armonía.  Me hacía sentir piedad por esa pobre gente sin entender quiénes eran o cuál era el milagro al que se referían los versos.  Mi madre explotaba con el final irreverente del poema, desaparecía ella y ya sólo era su voz llenando el espacio de la casa: Que me digan loca, que en celda me encierren, / que con siete llaves la puerta me cierren,  /  que junto a la puerta pongan un lebrel, / carcelero rudo, carcelero fiel.

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Nacido en un día azul

Daniel Tammet, en su autobiografía “Nacido en un día azul” (Málaga, España, 2006, editorial Sirio) nos regala una tremenda sorpresa: expresar de modo sencillo y magistral la complejidad de un genio autista del primer mundo, Inglaterra.  No sabía Tammet que en realidad su lectura nos conecta con ese niño interior que siempre somos más allá de la ficción de ser adultos en un mundo adulto que no nos está dando buenos resultados.   Desde este punto de vista su aporte es invaluable.

El libro habla al niño interior, lo busca.  Y es desde esa conexión su aporte y su valor.  Con autenticidad dice lo que siente y como lo siente y como lo enfrenta, así sean cosas cotidianas como ir a la escuela, como complejidades del genio que aprende 22500 decimales del número pi. Es un libro que se nos queda, inquieto y sorprendido, brillante, jugueteando y acompañándonos en nuestra vida.  Es un libro para decir GRACIAS cuando llega a nuestras manos.