En el bautizo de Rocinante


Don Quijote se prepara
para sus duras batallas,
adereza, limpia armas,
y da nombre a su caballo.

Bautizado Rocinante
solo cabalgar le espera,
sin esteras ni fronteras...
y con pensamientos buenos
no siempre consigue heno
pero va dejando huellas
esculpidas con hambrunas
y batallas furibundas.

Ya que aceptaste la vida
de tu amo tan inquieto,
Rocinante yo te ofrezco
estas idas y venidas
de mis pasitos inciertos.

Y urgida de tu alma pura
tenerte siempre a mi lado
con tu perfil desmirriado
te pido con gran premura
como otrora bien lo hicieras
con el hidalgo manchego.

¡Nunca me dejés tirada
si estoy tan desamparada
con todas mis quijotadas!

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