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Acerca de la cualquiera

Poeta y bibliotecaria y, con frecuencia, viceversa

Aunque nada perdure

JoseAdiakAhora que, como decía mi madre, no hay santo en quién persignarse, Aunque nada perdure nos novela la vida de Edith Gron (1917-1990), escultora, extranjera y, al mismo tiempo, entrañable nica hasta el final de sus días.

Dar rostro y figura a Andrés Castro (1856)  la lleva a desafíos y encuentros personales a través de los cuales se desliza con intensidad su propia vida en una Managua políticamente caótica como casi siempre.   Y el  valiente campesino, habiendo derribado al filibustero lanzándole una enorme piedra, quedó inmortalizado en otra piedra aún más grande: la tallada por Edith 150 años después de la Batalla de San Jacinto.   Es la estatua que se yergue a la entrada de la Hacienda San Jacinto y que figura en los textos escolares nicaragüenses.  Ambas acciones son épicas.

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Los perros del Parque México

Quizá debí registrar el gesto simpático de un salchicha, la pose coqueta de un galgo, el corte de pelo de un poodle, la camisa roja de un dálmata  o la expresión frágil de un boston terrier atrincherado en sus anteojos verdeoscuros.  E incluso, debí fotografiar  la pata levantada para mear (¡qué linda!) de un pug carlino a la vera de un árbol de laurel plantado hace más de un siglo, cuando el parque iniciaba su vida.  Al menos debo dejar constancia que no me ladraron e, incluso, ni me gruñeron y que hice contacto visual con un bulldog.

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