Atasco

Difícilmente podré contar ese atasco.

Yo había visto películas que satirizaban situaciones de embotellamientos de vehículos en los regresos de veraneantes a los centros urbanos de grandes ciudades como México, Madrid, Tokio. De ellos, los atascos, he vivido una versión sinóptica en Costa Rica en la carretera hacia Cartago y en la carretera hacia Heredia (dos horas en la primera y 1 hora en la segunda) y me habían parecido excesivos. Y no porque no ocurran más presas de vehículos en Costa Rica, sino porque a mí, en mis cotidianos trayectos, no me había pasado.

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Cronología de mi asombro

En 1992, recién llegada a Costa Rica, comencé a reunirme, y lo seguí haciendo por más de 15 años, con un grupo de mujeres en casa de mi amiga Deyanira, en Guadalupe.  Vane, Rocío, Maru, Locha, Marielos, Margarita, Lorena.  Hablábamos de platillos voladores, estrellas furtivas y planetas ignotos. Lo llamamos el grupo de las platis.

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