Dos muertos queridos

doshombresMurió Umberto Eco este viernes pasado, el 19 de febrero.   Su nombre ha estado presente en mi vida de una manera rara, y cargo con la frustración de no haberlo leído. El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault, literalmente, se me cayeron de las manos, no logré entender su erudición y mucho menos fluir un poquito a través de su estilo, tampoco saqué tiempo para ir buscando referencias que me ayudaran a comprenderlo.   Sin embargo, indudablemente, es un autor querido.   Quizá fueron unas entrevistas televisadas sobre El cementerio de Praga y otra sobre El vértigo de las listas, las que me acercaron más a él.

Sigue leyendo

Casa de tablas

Esa casa, la de tablas, que el Departamento de Carreteras dió a mi padre en 1968 para que viviera con su familia o, más bien, para que viviera su familia mientras él trabajaba en el Campamento de Mocorón a unos 30 kilómetros de Chinandega, estuvo de homenaje antes de ser derrumbada por sus nuevos dueños. Para eso nos reunimos en Chinandega las hermanas y hermanos, la sobrinada y la nietada, el 20 y el 21 de diciembre recién pasado.

Sigue leyendo