Cuento de Navidad

abuelasolaHabía una vez Miriam. El primero de diciembre de ese año afortunado en amistad y desventurado en malas noticias del mundo, la Escribiente le hizo un regalo.   Ya que apenas empezaba la época de Navidad, le pidió que lo abriera más adelante, por ahí del 15 le dijo, sin sospechar la turbación que desataría en ella semejante recomendación.

El empaque de aquel presente era color verde tierno estampado con guirnaldas de hojas de pino y flamingos rosados.  No era claro qué hacían estos pájaros en un papel navideño.   Quizá eran migrantes, como un día lo fue Miriam.   Viajaron mucho, desde el pensamiento de la Escribiente hasta adornar el obsequio, porque la verdad es que estaban vinculados con aquella ciudad de La Florida donde un día del siglo pasado Miriam aterrizara.   De ese tiempo habían historias. Eran relatos de desarraigo, trabajo duro, abandono, aprendizajes contra reloj, amores rotos, casas de ricos, pisos limpiándose… historias de grandezas y debilidades… humanas.

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Divertimento de colores

Homenaje a la cabaña que me albergó muchos años en carretera hacia Rancho Redondo

mariposaazulUna mariposa azul se posa en el dintel azul de la ventana. Su vuelo fue un destello del alma del artista que dispuso colores, insufló ventiscas y coloreó amarillos en la luz.  La floresta es la actora de su coreografía. Inicia su presentación y acontece la tarde.

Y entonces se agita de lila la lavanda, vuelan anaranjados pétalos de las flores de sábila y rojos encendidos de las rosas cercanas; las hortensias se estremecen de azul y colibríes que al llegar son morados y al irse tornasoles; el blanco es un suspiro de las calas por maiceritos que llaman y se esconden.

Muy cerca, vibra el magenta de la buganvilia y, al frente, el limonero gime verde con bolitas jugosas.  Se atisban amarillos de gusanos-peludos merodeando en la tierra.

En el árbol de durazno se agita el gris del pico y el rojo de la gorra del pájaro carpintero que está toca que toca y, un poco más allá, una vaquilla blanca con negro parece una escultura; es claro que piensa otro futuro, distinto a ser bistec, entre los pastos.

La noche llegará en un rato. Las flores seguirán cuenteando al viento.  Y viceversa.