Miradas

Juan es un nombre amable y el guarda del barrio se llama Juan.   Muchos guardas se llaman así.  Cuida las casas de la calle N-0 donde ella vive.  Ese día que salió al garaje a regar sus plantas, tarde en la mañana de un día de cuarentena, Juan, sorpresivamente le dijo Buenos días señora, qué pesado está el sol, y ese pavimento –se refirió a la calle- pega en los ojos.  En ese instante cruzaron las miradas.  Eso fue todo porque lo que ella balbuceó no importa.

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Bombillo

Recuerdo en la casa de tablas

bombilloLa casa familiar se llena de una luz titilante mezclada con el humo de la astilla de ocote despidiendo al último zancudo.  Luz amarilla, entre discreta y ocre.  Luz olorosa en la oscuridad que comienza para vernos, sentirnos, compartirnos, jugarnos.   Correteo por las habitaciones, una larga con cinco catres en fila, dormitorio de las mujeres y otra más pequeña, con dos catres, donde duermen los varones.  Juego al escondite con mis hermanas, la mayor y la menor.  Sudo contenta, quizá es abril.

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