A una linda gallina que conocí en La Paz Centro
Con todo su cuerpo emplumado sería una gallina mediana de 1 o 2 libras de peso, pero apenas llegaba a los 30 centímetros de alto y las únicas plumas, disparejas y rojas sobre su piel traslúcida, las tenía alrededor de su rugoso pescuezo. Chiquiona, nalgolcita, coqueta. Eran elegantes cada uno de sus pasos en el predio mientras buscaba lombrices, gusanos o granos que comer; su estampa podría ser producto de una mutación que la hacía superior o inferior a las demás, daba igual, aunque su falta de pudor y su inocencia eran escandalosas: hasta el pulloncito del almizcle se le observaba completo.
