Conjuro por un niño

niñopobre¡Abracadabra
que tus ojos me ven
y mis labios te nombran,
abracadabra que el juguete es tuyo,
abracadabra que te quiero mucho
niño sucio y golpeado,
hediondo y potencial delincuente
para que otros se sientan
inocentes!

Hechicera de tu rancho de lata
abracadabra digo a la inmundicia,
y por tu ventana
bruja escobaun aroma de rosas
te involucra en ternuras:
mi sortilegio provoca flores
en donde hay basura.

Con mis dedos de bruja blanca y negra
toco predios
que estallan en escuelas
y risas de chiquillos
confiados que la vida es una suma
para ellos,
aunque aprendan la resta.

 

¡Abracadabra
que con mi poderosa
mirada de hechicera
hago confluir al mundo
a tu servicio
pequeño principito oculto
entre mugre y blasfemias!

niño y mamáAbracadabra que tu mama te mima,
abracadabra que tu mama te espera,
abracadabra niño que reniego,
y reniego,
que reniego hasta el último aliento
de la leche, la escuela,
el caramelo, el juego
y el beso
que te niegan.

¡Abracadabra
que con este conjuro
temblarán los infiernos!

A la medida

Estos días que mi hermano Gerardo está con Covid en un hospital de Managua

covid5Creí que a mi familia no,
no le iba a llegar la peste.
¿A mis hermanos y hermanas? ¡qué va!
¿A mis hijos y a mí? ¡mucho menos!

Me conmoví por ellos,
o creí que era por ellos:
los de otra ciudad, los contagiados,
aquellos conocidos en reuniones
de trabajo lejano,
los que sólo son cifras o noticias.

Y sigo conmovida
y ya no es por la peste, ni por números.
¡Es esta condición de ser mortal
la que me tiene herida!
¡La conciencia de ser naturaleza
protegida y expuesta
o, a veces protegida,
y otras….¡tan expuesta!

Y la piel se me eriza
recordando a mi padre que decía:
los hospitales no son para los de enfrente,
¡sepan que nos aguardan
y están hechos
a nuestra medida!