Para Abelino, mi hermano poeta, en dónde esté…
En Chinandega se cosechan las papayas más dulces que yo he probado, las más sabrosas del mundo, para decirlo sin remilgos. Son dulces por la acción del sol y porque las venden maduradas naturalmente.
Para Abelino, mi hermano poeta, en dónde esté…
En Chinandega se cosechan las papayas más dulces que yo he probado, las más sabrosas del mundo, para decirlo sin remilgos. Son dulces por la acción del sol y porque las venden maduradas naturalmente.
Estas hormigas arman festines en la cocina. Oigo sus pasos y oigo sus voces todas acordes con su propósito.
Y sigo el atavismo
de sus filas disímiles,
me meto en el dibujo
de sus gimnasias rítmicas
y a un grano de azúcar
lo hago todo mi Edén y mi Nirvana
-hormiga iluminada-
o esa preciosa carga
que sobre mis espaldas
es el dulce alimento
de todo mi manada
-hormiga que trabaja-