A Luis, mi compañero
Hay proceso en mis dedos
que buscaron niditos en tu pelo
y veredas polvosas, bifurcadas,
en el calor que francamente me dabas.
Y sobre todo locuras
de nostalgias atávicas
atisbando las formas
de limpiar las verdades
ensuciadas.
Escribí fuera de la compucita por primera vez en mucho tiempo. Palabras a la zumba marumba. ¡Fue ocasión para estrenar una pequeña libreta que hace meses me regalara mi hijo! Comencé sin saber cuándo y por qué debía terminar, lo que hice hasta que la pequeña página de la pequeña libreta estuvo llena o casi. Desde mis dedos hasta el papel, treinta y nueve palabras se hicieron compañía separadas de comas sin permitirme, ninguna, quedarme en asociaciones lógicas o, quizá, queridas. ¡Qué locura! ¡En qué dispersión me encuentro!