Júpiter

A Júpiter, que un día de 1994 engulló al cometa Shoemaker-Levy 9 
y nos dió un espectáculo inolvidable

jupiter

Y Júpiter me vive porque vivo,
y vivo yo en su núcleo
de coloso sencillo
de la galaxia
a la que pertenezco.

He sentido su oleaje
sin ruidos de cangrejos,
sus ritmos poderosos
allá por pleamar o por el cielo,
y oí lo que dijeron sobre sus dimensiones,
tempestades, sus vientos.

En fin… ¡Sólo atisbos, pretextos!

Lo cierto es su plumón de calor,
bola brillante,
mango de luz madura
que orienta mi nariz hacia lo eterno
con delicias de cambio en lo inmutable
y certezas de incógnitas de fuego.

Avergonzado el quehacer ha quedado,
la escoba indescifrable,
el delantal guardado,
y el caos de mi pueblo
es mancha de la Tierra
cuando Júpiter,
sin sospechar fronteras,
nos baña con sus éteres
del más brillante sueño.

A la medida

Estos días que mi hermano Gerardo está con Covid en un hospital de Managua

covid5Creí que a mi familia no,
no le iba a llegar la peste.
¿A mis hermanos y hermanas? ¡qué va!
¿A mis hijos y a mí? ¡mucho menos!

Me conmoví por ellos,
o creí que era por ellos:
los de otra ciudad, los contagiados,
aquellos conocidos en reuniones
de trabajo lejano,
los que sólo son cifras o noticias.

Y sigo conmovida
y ya no es por la peste, ni por números.
¡Es esta condición de ser mortal
la que me tiene herida!
¡La conciencia de ser naturaleza
protegida y expuesta
o, a veces protegida,
y otras….¡tan expuesta!

Y la piel se me eriza
recordando a mi padre que decía:
los hospitales no son para los de enfrente,
¡sepan que nos aguardan
y están hechos
a nuestra medida!